Del decreto 56 salvadoreño al 1054 argentino. Una mirada al movimiento gey pasando por la agenda gubernamental.




Fotos de Rodrigo Sura, JuanCarlos Villafranco e Iván Hernández
Texto: Iván Hernández


Faldas, tacones, maquillaje. Catorce competidoras representando cada departamento de El Salvador corren a los camerinos, gritos y emoción, maquillistas las esperan, los trajes reciben los últimos ajustes, solo una de ellas robará las miradas del jurado y más de 400 asistentes, al final de la noche se convertirá en Miss Gey.

Entre las participantes la mayoría son trabajadoras sexuales, otras no lo son, pero también hay enfermeros, psicólogos y estudiantes.

Más allá del escenario los colores son tan diversos como la preferencia sexual de los asistentes, hay plumas, brillantina, lentejuelas, pelucas y una ausencia extraña del “macho” salvadoreño por excelencia. En la entrada del evento, en el Centro Nacional de Convenciones una fila se alarga bajo la lluvia que insipientemente daña los maquillajes de mujeres y hombres.

Junto la mesa de recepción se reparte condones e información sobre VIH y otras enfermedades de transmisión sexual. En la lista de asistencia al evento se registra un nombre con su firma: Bárbara Romero, vestido negro, escote elegante y un chal que cubre sus hombros, es la nueva Directora de Diversidad Sexual de la Secretaria de Inclusión Social. Su cargo se creó gracias a otra firma, pero no de asistencia a un evento gey, sino que la del mismo Presidente del República Mauricio Funes cuando en mayo creó la Dirección de Diversidad Sexual.

“Bárbara Romero que es la encargada de la Dirección (de diversidad sexual) era una compañera miembro de la Alianza de la Diversidad Sexual trabajando como activista independiente, ahora forma parte del Estado, forma parte del sistema” explica William Hernández, representante de la Asociación Entre Amigos que también forma parte de esa alianza de la que habla, quien además confirma que de parte del gobierno a través de la Secretaría de Inclusión “han recibido plata para los eventos” que como comunidad gey han realizado en los meses de Mayo y Junio pasado.


El Decreto Ejecutivo 56 entró en vigencia hace un par de meses, en este queda establecido que no se permitirá ninguna forma de discriminación por razonas de identidad de género y/o de orientación sexual en la Administración Pública. Para organizaciones como Entre Amigos este es un paso significativa del actual gobierno en materia de eliminar la discriminación por orientación sexual.

El 13 de mayo durante el lanzamiento de la Dirección de Diversidad Sexual la Primera Dama de la República Vanda Pignato frente miembros de la comunicad gey, lesbica, trangénero y varios integrantes del gabinete de gobierno destacó que “la orientación sexual o la manera como cada persona viva su identidad de género es una decisión que, en la medida en que no afecte los derechos de los demás, debe ser tolerada y respetada por todos, o lo que es lo mismo, el Estado debe respetar y garantizar los derechos humanos de toda persona, sin considerar su orientación sexual o su identidad de género”

Pero salvando la imagen del gobierno ante grupos conservadores radicales, enraizados en partidos de derecha, iglesia católica y evangélica, la Primera Dama guarda una temerosa distancia aclarando que “el Gobierno de El Salvador no está realizando una promoción del homosexualismo, del bisexualismo o del heterosexualismo. Tampoco está haciendo una promoción del transexualismo o del trasgenerismo. Estas son decisiones que en ejercicio de su libertad pueden ser adoptadas en búsqueda de la realización individual. El Gobierno de El Salvador está haciendo lo que la Constitución le obliga a hacer: prohibir toda forma de discriminación, y en este caso, por razón de orientación sexual y de identidad de género.”

Sabedora sus detractores Pignato anticipó “No faltarán las voces que con un evidente mal interés o propósito pretenderán distorsionar mis palabras, o peor aún, mezclar esta temática con otros temas como la despenalización absoluta del aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo”.

Ante las claras palabras de Vanda Pignato, movimientos como el de William Hernández deberán observar como este es un esfuerzo que en esencia tiene un alcance sólo en la administración pública y no más allá, no implica que en el ámbito privado las persecuciones, agresiones y hasta asesinatos disminuirán.

William seguramente recordará las palabras que sonaron a su espalda hace más de 3 años mientras una pistola presionaba su cuello: “no voltees a ver. Tenés que dejar de joder en la Asamblea. Deja de hacer babosadas en la calle porque ya sé que estás organizando mierdas para este mes. Ya busqué dentro y no encontré nada y aquí voy a encontrar lo que busco; deja de joder o antes de que te cases te mato”. Luego el hombre agarró un maletín que llevaba William y se fue corriendo. Así consta en un Informe de Amnistía Internacional en el que entre otras cosas hace llamamientos sobre el caso, al ex Fiscal General Garid Safie y al entonces Director de la Policía y posterior derrotado candidato presidencial de la derecha Rodrigo Ávila.

Acciones como está, amenazas como "culeros se mueren", encontradas en su oficina luego de ser saqueada no suprimirá el decreto 56. William Hernández asegura que sólo el año pasado asesinaron a 23 de “sus compañeras, 14 de ellas eran compañeras transgénero y el resto eran profesionales”.

Hernández sostiene que El Salvador “hay geys desde directores de hospitales, directores de centros educativos, catedráticos, empresarios”, algunos de ellos han muerto violentamente el año pasado. Seguramente para quienes laboran el gobierno el decreto 56 es un paso del actual gobierno por resarcir el distanciamiento sus antecesores con este sector.

El 28 de junio el movimiento gey salvadoreño desfila por las calles, la lluvia se hace presente, las consignas se unen a las otros desfiles a nivel mundial, días después en la madrugada del 15 de julio Argentina sorprende al mundo convirtiéndose en el primer país de América Latina en aprobar una ley federal de matrimonio entre homosexuales, luego que el Senado aprobara un controvertido proyecto de ley apoyado por el gobierno en una maratónica sesión, allí cobra vida su decreto 1054.

En El Salvador seguramente grupos como El Partido Demócrata Cristiano (PDC), en la oposición, y la Iglesia Católica de El Salvador pensarán que es un buen momento para reactivar la campaña para a que se reforme la Constitución con el fin de ilegalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo e impedir las adopciones por parte de estas personas. Esta reforma para cerrar la puerta a los matrimonios homosexuales fue aprobada por la Asamblea Legislativa en 2005, debió ser ratificada por el actual Parlamento, pero el gobernante FMLN negó sus votos.

Ciertamente el movimiento gey local aplaudirá el decreto 56, pero la aritmética legislativa salvadoreña, el poder eclesial, la moral imperante, las componendas bajo la mesa política y la cultura salvadoreña no permitirán nacer ningún decreto similar al argentino.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Followers